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Unas naranjas de cine (de ayer y de hoy)
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Unas naranjas de cine (de ayer y de hoy)

Los cítricos tienen un gran protagonismo en la blogosfera y en los medios de comunicación tradicionales. Ya lo hemos podido comprobar en alguna que otra ocasión, ya sea como ingrediente principal de una receta o como producto de estudio por sus innumerables beneficios saludables.

Por su parte, el mundo del celuloide también ha contado con mayor o menor relevancia con estas frutas tanto para dar nombre a alguna película o para condimentar un plato esencial para la historia como para formar parte de una escena mítica. Rescatamos unas naranjas de cine que han dejado su impronta en el paseo de la fama más alimenticio.

La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971). En este caso, y a simple vista, este alimento solo da su nombre al título de la cinta, pero, por lo visto, su traducción al inglés, ‘orange’, hace referencia a la palabra malasia ‘ourang’, que significa ‘persona’ y que conecta con el resultado final del argumento: un hombre que actúa de manera mecánica, sin voluntad propia, después de serle aplicado el tratamiento Ludovico.

El padrino I, II y III (Francis Ford Coppola, 1972-1990). Es la saga cinematográfica con mayor presencia por centímetro cuadrado de protagonismo cítrico. Y seguramente casi nadie se haya dado cuenta de ello. Pero lo cierto es que, aparte de la clásica escena en la que Don Vito Corleone (Marlon Brando) intenta asustar a su nieto con un trozo de piel de naranja en la boca, se pueden contemplar diferentes momentos en los que esta fruta se vincula con una posterior muerte o traición.

Bon apéttit (David Pinillos, 2010). Dando un salto enorme en el tiempo nos quedamos con esta película que da buena cuenta de la versatilidad que tienen los cítricos en la cocina en una de sus escenas más interesantes. En ella el joven chef Dani (Unax Ugalde) le prepara a la sumiller del restaurante en el que trabaja, Hanna (Nora Tschirner), un rico plato con los cuatro ingredientes que la chica tiene en su despensa: espaguetis a la naranja con toque de menta.

Mandarinas (Zaza Urushadze, 2013). Este producto tan típico de la costa levantina (y no solo de allí) enmarca el contexto de la historia de este drama bélico, nominado en los Oscar y los Globos de Oro como Mejor Película de habla no inglesa, que cuenta cómo en 1990, cuando estalla la guerra en una provincia georgiana que busca la independencia, Ivo (Lembit Ulfsak), un estonio, decide quedarse, a diferencia del resto de sus compatriotas, para ayudar a su amigo Margus (Elmo Nüganen) con la cosecha de mandarinas.

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