fbpx
Una familia forjada entre naranjas
2256
post-template-default,single,single-post,postid-2256,single-format-standard,theme-bridge,bridge-core-1.0.6,woocommerce-no-js,customer-area-active,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_popup_menu_push_text_right,hide_top_bar_on_mobile_header,columns-3,qode-theme-ver-18.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

Una familia forjada entre naranjas

¿Puede ser un almacén el lugar en el que el amor surja y conozcas a tu media naranja (y nunca mejor dicho)? Pues sí. Que se lo digan a Dolores Montoya, trabajadora de Naranjas Torres, que inició la relación con su marido, Enrique Daniel, en el anterior de la casa.

Hoy suma a su propia familia a la de Torres, que les brinda la estabilidad laboral por la que tan agradecidos están: su marido, desde hace cerca de 30 años, en transportes; su hija Rosa Mari, como controladora, y ella, en el almacén, y su hermano y su sobrino, en los campos naranjeros.

Dolores asegura que el ambiente en la empresa siempre ha sido muy bueno y que nunca ha tenido “ninguna queja de nada”, y su hija, por su parte, valora la experiencia que ha ido ganando allí con el paso de los años y que le ha conducido a asumir más responsabilidad.

Ambas coinciden en que se ha producido un “gran cambio” en la dinámica de trabajo gracias al avance de las máquinas y que “ahora es todo mucho más rápido y fácil”. La madre de familia recuerda con humor cómo una tarde en su puesto, mientras decía lo cansada que estaba, se sentó en una caja y se quedó atascada. “No me podían sacar de la risa que tenía todo el mundo”, cuenta. O los ricos almuerzos que le hacía su propia madre y que Enrique prácticamente se acababa en un descuido de ella.

A Naranjas Torres no podemos más que desearle lo mejor del mundo entero, porque si a ellos les va bien, a nosotros también”, concluye Dolores.

No Comments

Post A Comment