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Un recorrido exprés por la gastronomía de las Fallas
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Un recorrido exprés por la gastronomía de las Fallas

Es tiempo de Fallas en la ciudad del Turia. Días muy especiales para los valencianos, que viven su fiesta mayor con ilusión, acompañados de la música de banda e impregnados del olor de la pólvora de los petardos y de las ‘mascletaes’. Pero también para los turistas nacionales e internacionales, que en 2016 se unieron a los locales para alcanzar el millón y medio de personas y aportar un impacto económico de cientos de millones de euros, entre hoteles, transporte y restauración.

Es en este último ámbito en el que más dinero se dejan las personas que visitan Valencia estos días, ya que la ciudad amplía su oferta gastronómica para ofrecer los clásicos de la cocina que no pueden faltar durante las Fallas: la paella, la fideuà, el arròs al forn, los churros y los buñuelos con chocolate espeso son algunos de los más demandados por los habitantes de esta ciudad y por los turistas.

Aprovechamos la ocasión y el despiste de algunos ‘foráneos’ recién llegados a Valencia estos días para proponeros un recorrido exprés por la gastronomía de las Fallas y sus mejores propuestas de restauración.

– En primer lugar, y si habéis llegado muy temprano a Valencia para aprovechar mejor el día, preparad el paladar y el estómago para desayunar en una de las horchaterías más emblemáticas de la ciudad, Santa Catalina, en la que podréis disfrutar de la primera comida de la mañana, consistente en un buen zumo de naranja natural con fruta fresca de los campos de Castellón, una taza de chocolate espeso bien calentito y unos churros (en Madrid diferenciarían entre churros y porras dependiendo del grosor, pero los valencianos se quedan con la primera denominación).

– A la hora de la comida, nada mejor que acercarse al puerto para tomar una buena paella de pollo y conejo (también podéis optar por arròs del senyoret, negre o a banda) en uno de los restaurantes arroceros por excelencia dela costa levantina, L’Estimat, mientras conversáis mecidos por el sonido de las olas del mar y la suave brisa de la primavera que a punto está de comenzar.

– Hace falta dejar un hueco para la merienda, ya que en la Horchatería Fabián podréis repetir chocolate, pero esta vez para mojar en él buñuelos de calabaza. ¡Sin pasarse con el azúcar! O eso o como plan B acudir a Daniel y tomar horchata fría (líquida, granizada o mixta, si os sale un buen día para ello) con fartons. Un lugar excelente en el que, además, preparan unos buñuelos de horchata que están para chupar se los dedos.

– La cena la dejamos a vuestra elección. Eso sí: procurad que sea suave y ligera (las cremas de verduras de la huerta valenciana de La Tastaolletes, por ejemplo, están deliciosas y calientan el estómago de lo lindo), ya que al día siguiente os espera otra jornada de delicias culinarias y abundancia.

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