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La receta de la juventud
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La receta de la juventud

Aunque la genética es un indiscutible factor a tener en cuenta, las personas tenemos un margen de maniobra contra la oxidación que padece nuestro cuerpo a lo largo de la vida. En otras palabras: este proceso puede ser más o menos agresivo y rápido según los hábitos practicados en el día a día. Porque está más que probado que un estilo de vida que comprende, por ejemplo, unos mínimos de actividad física, una correcta hidratación o unas relaciones sociales plenas condicionan que el paso de los años no solo sea más llevadero, sino que haga una menor mella en nuestra salud.

Por supuesto, en esto de mantenerse cuanto más lozano sea posible no se puede obviar el potencial de la alimentación, la cual puede jugar a favor o en contra del tiempo según se gestione. Es importante recordar que los milagros no existen y que, desgraciadamente, por el momento no se ha descubierto la fórmula para aparentar siempre 20 ó 30 años; pero sí se sabe con certeza qué se debe comer con vistas a burlar los síntomas o rasgos de la vejez al máximo.

Y lo cierto es que no podríamos tenerlo más fácil, pues la clave no es otra que la dieta mediterránea en su concepción original. Es decir, un menú basado en frutas y vegetales frescos, cereales integrales, legumbres, frutos secos y grasas de calidad, como las procedentes del aceite de oliva virgen. Todo ello aporta los antioxidantes –vitaminas A, C, E y betacarotenos –, minerales y oligoelementos necesarios para que el organismo no acuse el transcurso del tiempo en demasía.

Por el contrario, es recomendable prescindir de las llamadas grasas trans – especialmente presentes en los alimentos industriales – y evitar el exceso de sal y de azúcar en la cocina, así como no abusar del consumo de alcohol. En resumidas cuentas, esto sumado a no fumar, tomar el sol de forma moderada y reducir el nivel de estrés es la mejor receta para no perder el ‘divino tesoro’ de la juventud 😉

La imagen de portada ha sido obtenida de Flickr bajo la licencia Creative Commons. Autora: Eugenia Loli.
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