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La nutrición para el verano
2028
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La nutrición para el verano

El cambio de estación está a la vuelta de la esquina, lo cual significa que el cuerpo va a presentar nuevas necesidades – si es que no lo está haciendo ya – con motivo, especialmente, de las elevadas temperaturas. Por ejemplo, la sudoración aumenta durante el verano, de manera que el adecuado reemplazo de líquidos corporales se plantea fundamental para evitar la deshidratación. En este sentido, es importante tener en cuenta que el proceso no solo conlleva una evidente pérdida de agua, sino también de las sales minerales que el organismo requiere para mantener su equilibrio. Por ello, es recomendable beber más y, también, consumir mayor cantidad de frutas y verduras, las cuales pueden compensar dicha merma. Por ejemplo, los cítricos son una excelente fuente de magnesio y el tomate o el plátano, de potasio. Asimismo, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) apuntan que la sandía o el melón pueden aportar hasta un 25% del líquido que precisamos.

Otro aspecto importante en materia de nutrición para el verano son las llamadas ‘dietas milagro’. La mayoría de personas las practican meses antes de la nueva temporada para conseguir el cuerpo deseado, pero muchas las convierten, además, en norma para mantenerlo. El control del peso siempre ha de ser gestionado por un profesional, huyendo de este tipo de fórmulas que son perjudiciales tanto en cortos como en largos periodos. De hecho, estos regímenesagravan el riesgo metabólico, provocan desnutriciones proteicas y déficits en vitaminas y minerales”, como informan en la Sociedad Española de Nutrición. Una pérdida de kilos representa un esfuerzo para el cuerpo que para ser realmente efectivo ha de realizarse de forma progresiva e, incluso, placentera. De esta forma, se afianzan los nuevos hábitos alimenticios y se evitan efectos psicológicos negativos.

Por otra parte, entre las pautas para una alimentación estival saludable destacan reducir el consumo de bebidas con alcohol o cafeína, huir de los fritos o preparaciones muy grasas y prestar especial atención a la conservación de la cadena del frío. Tampoco hay que olvidar la variedad en los platos: legumbres, carnes y pescados no pueden faltar en la mesa. Eso sí, se aconseja modificar su elaboración – crudos, cremas frías, conservas, etcétera – para facilitar la digestión de los mismos. Con todo, el verano se dejará saborear sin contraindicaciones ni remordimientos 😉

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