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La cultura del chiringuito
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La cultura del chiringuito

Pasar un día en la playa sin complicarse con preparativos ni preocuparse por el paso del tiempo suena a plan de verano perfecto para muchos. Sin embargo, no llevar una nevera portátil con provisiones caseras ni respetar el horario habitual de comidas puede ser sinónimo de caer en esos errores que pasan factura a la dieta e inspiran remordimientos a posteriori. Por supuesto, la solución no es privarse del placer que representan los chiringuitos de primera línea. Porque entre el todo y la nada siempre existe una opción intermedia y, en este caso, consiste en seguir los siguientes consejos para cuidarse y disfrutar a la par:

– No excederse con las frituras ni las salsas. Estas deben ser una excepción a la semana, pues su aporte de grasas es especialmente elevado.

– Intentar que las raciones sean acompañadas con verduras en lugar de las frecuentes patatas fritas u otros preparados.

– Huir de la comida rápida, la cual es accesible durante todo el año a modo de capricho puntual, y aprovechar la cercanía al mar para degustar sus productos, como el pescado o el marisco fresco.

– No abusar de las bebidas alcohólicas ni los refrescos azucarados. El agua ha de ser la opción primordial para calmar la sed y combatir el calor.

– Cuando de picoteo se trata, aunque las tradicionales tapas son más que tentadoras, los encurtidos son los mejores aliados.

Dicho esto, marchando tres sugerencias para poner en prácticas las anteriores recomendaciones:

– El Tintero en Málaga. En resumidas cuentas, su carta comprende todos los clásicos que cabría esperar de un establecimiento tal y, asimismo, todos están ricos sin excepción. La mayor particularidad es que los platos son subastados por los camareros, por lo que los comensales han de pujar por ellos. Una experiencia gastronómica peculiar a probar si se veranea por la zona.

– Toc al mar en Girona. Está situado casi rozando el Mediterráneo en la Playa de Aiguablava. Aquí, salir de darse un baño y que entre el antojo de comer cualquier tipo de arroz o un pescado a la brasa no se plantea un problema. Además, el servicio cuenta con música en directo en muchas ocasiones. ¿Qué más se puede pedir?

– Cova d’en Xoroi en Menorca. El nombre no es casual, ni mucho menos. Fue inaugurado en 1964 y, desde entonces, se ha convertido en parada obligada al sur de la isla. Una puesta de sol en estas cuevas ubicadas en pleno acantilado no tiene precio, aunque también tiene encanto durante el día o por la noche, cuando también permanece abierto.

La imagen de portada ha sido obtenida de Flickr bajo la licencia Creative Commons. Autor: Gaspar Serrano.
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