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Desmontando el mito de la naranja y la mandarina empapelada - Naranjas Torres
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Desmontando el mito de la naranja y la mandarina empapelada

Mucha gente se pregunta los motivos que nos llevan a empapelar las naranjas y las mandarinas, creándose incluso un mito alrededor de esta práctica que nuestras trabajadoras realizan. No significa, ni mucho menos, que se deba a que son de peor calidad y que, así, disimulamos la pieza. ¡Nada más lejos!

La verdad verdadera de por qué en Naranjas Torres realizamos esta tarea se debe a que hay que diferenciar el calibre o tamaño. De esta manera, nuestros clientes pueden apreciarlo a primera vista, ya que lo hacemos tan sólo en la capa de arriba de nuestras cajas.

Os explicamos: en la naranja sólo marcamos el calibre o tamaño 1, 2, 3 y 4 en las naranjas de mesa; el calibre 3 aparece con tres naranjas empapeladas; el 2 con dos; y el 1 con una, y así, sucesivamente. Siempre, como hemos dicho, en la capa, o togada como lo llamamos nosotros, más superior. Esto se hace, además, de forma diagonal, debido a que estéticamente queda más aceptable.

Sin embargo, si hablamos de mandarinas, se lleva a cabo al revés. El calibre 1 lo reconocemos con una X; de esta forma, los calibres X, XX y XXX pertenecen a lo que hemos comentado como 1 de mayor a menor tamaño. El calibre XXX lo distinguimos con una pieza empapelada; el calibre X tres mandarinas empapeladas y el XX con dos. No obstante, el 2 lleva cuatro empapeladas y el 3, cinco.

Puede parecer lioso, pero esto lo llevamos haciendo toda la vida. Es más, en nuestros comienzos en la zona de Barcelona se hacía al revés: se empapelaba toda la primera capa y las piezas que no se encontraban con papel eran las que reflejaban el calibre.

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