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Comer de táper sana y felizmente
1989
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Comer de táper sana y felizmente

Hay quienes sólo han concebido llevar la comida preparada al trabajo como opción ante el apuro económico, pues ciertamente resulta mucho más barato que un menú diario en cualquier bar o restaurante. Sin embargo, cada vez más personas se suman al ‘movimiento de la fiambrera’ porque han descubierto que no sólo es una cuestión de ahorro, sino de salud, porque la comida preparada en casa ayuda a mantener una dieta más variada y equilibrada.

Es verdad que prever la alimentación de la semana puede costar al inicio o que las ideas sobre platos transportables suelen escasear en un principio, pero todo es cuestión de práctica: superar los primeros días echando mano de imaginación es la clave para comprobar que comer de táper es una alternativa tan factible como versátil. Es más, algún que otro cocinillas se ha formado a partir de tomar esta práctica como hábito, dejando a sus compañeros sin palabras con las maravillas gastronómicas que entran en un recipiente de plástico.

Con todo, si las circunstancias os obligan a comer fuera del hogar y queréis que la experiencia sea apetecible, los siguientes consejos seguro que os interesan:

Organización. A algunas personas se les da muy bien improvisar, pero la optimización de los recursos en la cocina pasa por un mínimo de orden. No se trata de hacer una planificación estática, sino de comprobar qué se tiene en la nevera y en la despensa para configurar diferentes combinaciones de lunes a viernes. La cesta de la compra, además, se adaptará de forma natural a las nuevas necesidades.

Preparación. Pueden parecer evidentes para muchos, pero los hay que no dominan las pautas básicas para cocinar sin consumir al momento. Entre ellas, por ejemplo, cocer suficientemente los alimentos, no utilizar salsas con huevo crudo, no preparar carnes y pescados a la plancha porque se resecan en exceso o no pelar la fruta previamente. Asimismo, los aliños han de llevarse en un bote independiente para añadirlo al comer.

Conservación. Del mismo modo, hay una serie de normas fundamentales en lo que a mantener los alimentos en el mejor estado posible se refiere. Si el plato es caliente, hay que dejarlo enfriar por completo sin tapar antes de meterlo en el frigorífico. Además, no hay que dejarlo a temperatura ambiente durante más de dos horas, especialmente en verano. Y si en el trabajo no se cuenta con una nevera, se deberá recurrir a bolsas isotérmicas.

Aprovechamiento. Siempre que sobren alimentos, tened en cuenta que se pueden utilizar para otra comida si se encuentran en buen estado. Asimismo, una vez ante los fogones, es una buena idea preparar varias raciones de aquellos platos que se pueden congelar o conservar fácilmente para luego combinarlos de diferentes formas a lo largo de la semana.

¿Tenéis otras recomendaciones? ¿Y alguna duda? ¡Contadnos! 😀

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