Una propuesta deliciosa para esta Nochebuena

Nochebuena

La Navidad es un buen momento para reunirse con familiares y amigos y disfrutar de buenos momentos juntos, rodeados de recuerdos, de villancicos, de decoración especial y de comida, por supuesto. Es impensable imaginar una Nochebuena sin una mesa llena de platos deliciosos, contundentes y bien presentados.

Aunque pensar en el menú de ese día a veces crea más quebraderos de cabeza que ilusiones, si no tenéis muy claro lo que vas a preparar u os habéis propuesto no gastaros demasiado dinero.

Para facilitaros la tarea os proponemos tres platos tan de nuestra tierra como la propia celebración de la Nochebuena, que os harán quedar muy bien y deleitar los paladares de vuestros comensales hasta llegar al aplauso.

Como primer plato podéis preparar una deliciosa crema de jamón y tomates asados, muy cercana al salmorejo andaluz. Para ella necesitáis medio kilo de tomates en rama, 200 gramos de jamón serrano en tacos, un hueso de jamón, un puerro, una zanahoria, una cebolla, aceite de oliva, agua, pimienta negra molida, azúcar y sal.

¡Y es muy fácil de cocinar! Colocáis el hueso en un cazo con agua fría, ponéis el fuego alto y dejáis que cueza hasta que entre en ebullición. Cuando rompa a hervir, lo retiráis, desecháis el agua y reserváis. Laváis y peláis la zanahoria. Peláis y cortáis la cebolla y medio puerro. Volvéis a cubrir con agua el hueso, añadís estas verduras y dejáis tapado el cazo cociendo a fuego medio durante dos horas. Precalentáis el horno a 180º y asáis los tomates, los cortáis por la mitad y los ponéis en una fuente para horno con la piel hacia abajo. Les echáis un poquito de sal y pimienta negra molida, una pizca de azúcar y un buen chorro de aceite de oliva. Los metéis en el horno durante 20-30 minutos y los trituramos y colamos para eliminar restos de piel y semillas. Cuando el caldo esté listo, picáis la otra mitad de la cebolla y la rehogáis, a fuego suave, en un cazo con algo de aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, agregáis un cuarto de puerro bien picado y el jamón en tacos y cocináis durante 5-10 minutos. Incorporáis los tomates asados, removéis bien y subís el fuego para que reduzca. Cuando empiece a espesar, vertéis el contenido en el vaso de la batidora y trituráis hasta obtener una crema fina y sin grumos. La rebajáis con el caldo de jamón, batís y servís bien calentita.

Para el segundo plato, más consistente, podéis preparar un rico txangurro donostiarra, para lo que necesitáis dos de estos crustáceos, un puerro, una cebolla, un diente de ajo, dos tomates, una copita de coñac, medio vasito de vino blanco, perejil fresco, pimienta negra molida, pan rallado, aceite de oliva, mantequilla, agua y sal.

Comenzáis cociendo los centollos con dos puñados de sal durante diez minutos, los sacáis, esperáis que se templen y retiráis su carne, que reservaréis desmigada. Limpiáis los caparazones, peláis la cebolla y la picáis, quitáis la primera capa de piel del puerro y lo troceáis, peláis los dientes de ajo y los picáis y laváis el perejil y lo troceáis.  En una sartén con un chorrito de aceite de oliva añadís la cebolla y el puerro y dejáis que se pochen a fuego bajo. Escaldáis y picáis los tomates. Cuando la cebolla y el puerro estén casi transparentes, agregáis los tomates, la carne de txangurro, el vino blanco, un poquito de pimienta negra molida y un pellizquito de sal y mantenéis un par de minutos y bajáis el fuego. Flameáis el coñac y lo añadís a la mezcla durante dos minutos. En un cuenco ponemos un par de cucharadas de pan rallado, el perejil picado y el ajo y mezclamos. Rellenamos el caparazón con el contenido de la sartén, colocamos el pan rallado y un poquito de mantequilla. Gratinamos en el horno.

Y, finalmente, para el postre os proponemos un incomparable fudge de chocolate y naranja, que lleva 60 gramos de mantequilla, dos cucharadas de zumo de naranja, la ralladura de una naranja. Una pizca de canela, 120 gramos de chocolate negro en trozos, cuatro cucharadas de leche evaporada y 400 gramos de azúcar en polvo.

Para ello troceáis el chocolate en trozos y lo colocáis en un cazo, lo ponéis a fuego flojo y añadís la mantequilla hasta que se derrita. Agregáis la leche evaporada y la ralladura de naranja y mezcláis sin que llegue a ebullición. Agregáis poco a poco el azúcar glas y las dos cucharadas de zumo de naranja. Preparáis un molde con unas gotas de aceite y vertéis la mezcla. Aplanáis con una cuchara y dejáis enfriar una hora y luego dos horas más en la nevera.

¿Qué os parece? ¡Pasadnos fotos del resultado!

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