Un objetivo común para todos los tipos de diabetes: alimentación saludable

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Como cada 14 de noviembre desde 1991 se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, un evento promovido inicialmente por la Federación Internacional de Diabetes (IDF) con el copatrocinio de la OMS y que posteriormente fue designado como uno de los Días Nacionales de Naciones Unidas.

Las cifras que maneja la IDF al respecto de la incidencia y consecuencias de esta enfermedad son dantescas:

  • Una de cada 12 personas en el mundo padece diabetes.
  • Esto supone que aproximadamente en 2014 había 387 millones de personas en el mundo con diabetes, y que las previsiones para 2035 sean que el planeta a acoja a 592 millones de pacientes con esta enfermedad.
  • Del total actual de personas con diabetes, la mitad no sabe que la padece, no la tiene diagnosticada, y por lo tanto la ausencia de tratamiento empeorará su pronóstico de salud.
  • Cada 7 segundos muere una persona a causa de su diabetes.
  • Uno de cada nueve euros invertidos en el mundo en gasto sanitario van a parar al tratamiento y cuidados de la diabetes.

Puestas en contexto estas cifras y en base a la opinión de la mayor parte de expertos en la materia, la diabetes, y en concreto la de tipo 2, se personifica como la principal crisis sanitaria planetaria del siglo XXI. Algo que no resulta de ser curioso, además de doloroso, cuando se tiene en cuenta que en su debut además de una cierta predisposición genética, el exceso de peso corporal junto a una manifiesta inactividad física desempeñan un papel destacado. Es decir, existen dos circunstancias de riesgo que son en buena medida modificables por los individuos y sobre la que se podría, y debería, intervenir con el fin de atajar el avance del demonio diabético. En pocas palabras, el coste de la prevención de la diabetes es varios órdenes de magnitud inferior a su tratamiento; cuesta muchísimo menos prevenirla (en recursos económicos y personales) que tratarla.

Por todo ello, también hay que ser consciente que gran parte del problema que la diabetes nos presenta radica en conocer que además de ser una condición médica, también implica importantes condicionantes sociales y económicos que ponen muchísimas variables en juego.

Aunque las diferencias entre el tipo 1 y el tipo 2 de diabetes son bastante importantes, ambos tipos comparten varios objetivos comunes en su tratamiento. El más importante para los dos consiste en lograr un objetivo individualizado y más o menos seguro cercano a eso que se define como glucemia “normal”. Para alcanzarlo las estrategias pueden ser diferentes en virtud del origen de esa diabetes, pero en cualquier caso siempre… repito, siempre, hay un punto de convergencia claro en su tratamiento. Se trata del compromiso de los pacientes con unos hábitos de vida saludables, entre los que se incluyen sin ningún género de dudas una alimentación saludable y un patrón de actividad física adecuado a las circunstancias personales.

Precisamente en la edición de este año 2015 del Día Mundial de la Diabetes se pone el mayor de los énfasis en la alimentación saludable y de ahí su lema. Un elemento que junto a la adecuada actividad física son factores clave en prevención de la diabetes tipo 2 y en el tratamiento de ambos tipos, la 1 y la 2.

Dicho esto y en el plano más práctico posible, conviene mencionar un reciente estudio que revisa de forma crítica la evidencia al respecto de las mejores estrategias dietéticas para el tratamiento de la diabetes. Aun siendo injusto con un resumen (el trabajo merece la pena ser estudiado con el mayor los detenimientos) estas son las perlas telegráficas que se pueden extraer del mismo:

  • Las dietas con una baja incorporación de hidratos de carbono debieran ser sin lugar a dudas la primera aproximación terapéutica en el el tratamiento dietético de la diabetes.
  • Son las dietas de estas características las que ayudan de la mejor forma posible a controlar las cifras elevadas de glucemia, el parámetro más sobresaliente de la diabetes.
  • Los beneficios que se obtienen con este tipo de dietas no requieren de la pérdida de peso aunque, así mismo, son este tipo de dietas las que ofrecen mayores garantías a la hora de adelgazar.
  • En muchos pacientes con diabetes de tipo 2 las dietas con un aporte restringido de hidratos de carbono reducen o incluso llegan a hacer innecesaria la medicación.
  • Además, los efectos secundarios de esta estrategia dietética en el descenso de la glucemia no son, desde ningún punto de vista, comparables a los efectos secundarios derivados del tratamiento farmacológico intensivo.

Así pues, y a modo de resumen: si no quieres incrementar tu riesgo de padecer diabetes tipo dos come como un diabético en base a las más recientes guías alimentarias.

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Por Juan Revenga
juanrevenga.com
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