Reyes Magos cargados de tradiciones

Los Reyes Magos llegan cargados de tradiciones

Melchor, Gaspar y Baltasar fueron a adorar al Niño Jesús en un portal de Belén y le trajeron como regalos oro, incienso y mirra. Es la tradición asentada en toda la Cristiandad. El Día de los Reyes Magos, o la Bajada de Reyes, que así se llama en algunos países de Latinoamérica, recrea una de las fiestas más populares en el cristianismo, una conmemoración que evoca el nacimiento de Jesucristo hace más de 2000 años. Los reyes son tres, pero no siempre fue así ni todos los textos sagrados hablan de tres. Algunos evangelios apócrifos hablan de doce reyes. En todo caso, desde la Edad Media está arraigada la tradición de celebrar este auto de reyes, que llegan montados en camellos y traen regalos para los niños. Esta costumbre tan asentada en España cruzó el Atlántico para echar raíces en países como Argentina, México, Puerto Rico, República Dominicana, Paraguay o Uruguay, entre otros.

En todos los casos, está muy arraigada la costumbre de que los niños escriban su carta a Sus Majestades de Oriente para pedirles los regalos como compensación a un buen comportamiento. En Argentina, la lista de deseos se deposita en unos zapatos que se limpian y acicalan para que los reyes lean la carta y atiendan las peticiones. Se preparan tantos pares como niños hay en la casa.

En la mayoría de los casos la carta, redactada con toda la ilusión, es entrega a mensajeros reales o enviada por correo. La cabalgata de reyes tiene enorme tradición. En Alcoi, por ejemplo, está documentada su celebración en 1866 y por eso se considera la más antigua de cuantas se celebran, seguida de la de Granada.

La cabalgata es el momento en el que los niños pueden ver la llegada de los Reyes Magos a su ciudad, pero Sus Majestades antes de llegar saben perfectamente cuál ha sido el comportamiento de los chavales. Porque tienen al mejor de los asesores: el pajarito Pinzón. Es el encargado de pasar el parte de los reyes para que ajusten su generosidad al comportamiento de cada niño. En el peor de los casos, traerán carbón. En teoría.

En la práctica, no existen casos documentados en los que Melchor, Gaspar y Baltasar hayan sido así de implacables. Es tradición que los niños dejen comida para los camellos reales. En el balcón, junto a las ventanas o a los pies de la cama. En Puerto Rico, por ejemplo, es costumbre muy asentada que los niños recorran parques y montes para recoger césped y hierba que meten en una caja de zapatos y la dejan junto a la cama como víveres para los camellos reales.

Los regalos llegan la víspera del día de Reyes, la noche del 5 al 6 de enero. Es el cierre oficial de las navidades y se celebra, gastronómicamente hablando, con un Roscón de Reyes. Se trata curiosamente de una costumbre de origen pagano que se remonta al siglo II antes de Cristo y consistentes en celebrar la finalización del periodo más oscuro del año y el inicio de la luz, aspecto vital en el trabajo en el campo. Un homenaje a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas. Las saturnales eran un periodo de fiesta en el que hasta los exclavos estaban excusados de trabajar. El antecedente del roscón era una torta de miel, con dátiles y frutos secos.

¿Cuándo se localiza en el tiempo la tradición de esconder una haba y una figurita de un rey en el dulce? En el caso de la legumbre seca como señal de prosperidad se remonta al Imperio Romano, pero la señal de la suerte llegó en el siglo XVIII y en Francia. La sorpresa positiva empezó como una moneda, que un cocinero introdujo para contentar al pequeño rey Luis XV. En España llegó en la época de Felipe V. La moneda acabó sustituida por una figurita regia de porcelana.

El día de Reyes es el momento que la tradición reserva para retirar el árbol de Navidad y guardar los adornos que han servido para vestir el hogar de espíritu navideño.

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