Protección social y agricultura: dos grandes bazas de la FAO en el Día Mundial de la Alimentación 2015

Artículo de Juan Revenga por el Día Mundial de la Alimentación en Mundo Naranja

Bajo el lema “Protección social y agricultura: romper el ciclo de la pobreza rural” la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida por sus siglas FAO, lidera un año más esta efeméride desde que fue establecida por los Estados Miembros de la FAO en la Vigésima sesión de la Conferencia de la Organización, celebrada en noviembre de 1979 al considerar que la alimentación es un requisito para la supervivencia humana y para su bienestar, y por tanto un derecho humano fundamental. La fecha del 16 de noviembre es elegida desde entonces en conmemoración de la fundación de este organismo en 1945.

Desde sus orígenes el WFD (por sus siglas en inglés de World Food Day) y en consonancia con la decisión adoptada en 1979, se ha marcado seis objetivos prioritarios para este día:

  • Aumentar la conciencia pública al respecto de la naturaleza y las dimensiones del problema alimentario mundial a largo plazo, y con el fin por tanto de desarrollar en todo lo posible el sentido de solidaridad nacional e internacional en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza;
  • Fomentar una mayor atención a la producción agrícola en todos los países y estimular un mayor esfuerzo nacional, bilateral, multilateral y no gubernamental para este fin;
  • Promover la transferencia de conocimientos científicos y tecnológicos hacia los países en desarrollo, y en particular para el beneficio de los pequeños agricultores y de los trabajadores que no son propietarios de la tierra que laboran. Todo ellos con el fin de lograr una nueva revolución agrícola mediante el desarrollo de nuevos enfoques biológicos;
  • Destacar los éxitos logrados en el terreno de la alimentación y el desarrollo de la agricultura, así como en situaciones de especial necesidad y emergencias;
  • Promover la participación de las masas rurales en las decisiones y en las medidas que afectan a su desarrollo con el fin de cerrar la brecha entre los rendimientos reales y potenciales, de promover una mayor autonomía y para mejorar el nivel de vida de las poblaciones rurales más pobres;
  • Fomentar la cooperación económica y técnica entre los países en desarrollo en los campos de la agricultura, la silvicultura y la pesca, la nutrición y el desarrollo rural.

Y para ello, las distintas ediciones que desde entonces se han celebrado han puesto con su lema el énfasis en la reducción de las desigualdades y en el mejor aprovechamiento de los recursos de la agricultura, tal y como se puede contrastar en este enlace.

En 2015 se pone el acento en la protección social y de la agricultura con el objetivo de romper el ciclo de la pobreza rural. En este sentido, “la protección social” resulta de una combinación de políticas, programas e intervenciones que tienen como objetivo proteger a las personas pobres y en situación de inseguridad alimentaria y sacarlos de la pobreza y el hambre. A través de diversos programas que proporcionan apoyo financiero o en especie a las personas pobres y vulnerables, la protección social persigue aumentar sus ingresos, capacidades y derechos.

La pobreza, el hambre… esos conceptos que aquí nos suenan tan lejanos y que identificamos con un leve rugir de tripas o con una ligera sensación de “ganas de comer” no tienen nada que ver con el grave problema que atañe a cerca de 800 millones de personas cuando padecen Hambre crónica… de la verdad, con mayúsculas; tampoco nada que ver con lo que sufren 161 millones de niños menores de cinco años que padecen retraso en su crecimiento a causa de la falta de alimento. Y es que tal y como se pone de relieve en el video de más arriba, está muy bien eso de hacer frente a la pobreza y al Hambre (las de verdad) pero también es necesario -crucial diría yo- enfrentar las condiciones que las causan. En palabras de una de las instituciones más representativas de la ayuda social en este terreno, Acción Contra el Hambre:

“En un mundo con alimentos para todos, es inaceptable que cerca de 800 millones de personas sigan viviendo con hambre”

Tal y como se expresa de nuevo la FAO, una adecuada alimentación es sin lugar a dudas la primera defensa contra las enfermedades y por supuesto nuestra fuente de energía para vivir con salud y mantenerse activo. Los problemas nutricionales causados por una dieta inadecuada pueden ser de muchos tipos, y cuando afectan a toda una generación de niños pueden reducir su capacidad de aprendizaje, comprometiendo así su futuro y perpetuando un ciclo generacional de pobreza y malnutrición con graves consecuencias para los individuos y las naciones. Tristemente los problemas asociados al concepto de malnutrición –subalimentación, deficiencias de micronutrientes y obesidad– existen en todos los países, con incidencia variable en cada uno de los casos, y afectan a todas las clases socioeconómicas.

Así pues, y más allá del tema central del WFD pero sin dejarlo de lado, estamos ante dos grandes problemas relacionados con la alimentación a escala global. Por un lado, aquello que nos pilla más lejos y menos nos afecta de forma directa, el Hambre y las desigualdades e injusticias sociales que la propician. En este caso y desde aquí la llamada a la acción ha de pasar por la implicación personal en organizaciones no gubernamentales como Cáritas, Unicef, la mencionada Acción Contra El Hambre… y tantas otras, y arrimar el hombro, como se pueda, para ayudar en las distintas campañas que, siempre bienintencionadas, ponen en marcha de forma periódica. Yo, te lo aseguro, ya lo he hecho.

Logo FAO y Organización Mundial de la Salud en post Juan Revenga sobre Día Mundial de la Alimentación

Por el otro lado tenemos ese otro problema, más acuciante en estas latitudes, relacionado con las consecuencias de un exceso y una incorrecta alimentación (algo que no deja de ser tristemente irónico). No es por casualidad que FAO y OMS hayan decidido unir sus fuerzas y publicar un documento en el que haciéndose eco de los problemas relacionados con la mala alimentación, fomentan un aumento del consumo de frutas y verduras como parte del camino hacia mejores perfiles dietéticos. Para ello, argumenta la OMS en la presentación de este escrito

Un consumo diario suficiente de frutas y verduras podría contribuir a la prevención de enfermedades importantes, tales como como las cardiovasculares y algunos cánceres. En general, se calcula que cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras. […] Se plantea como objetivo poblacional la ingesta de un mínimo de 400g diarios de frutas y verduras (excluidas las patatas y otros tubérculos feculentos) para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad, así como para prevenir y mitigar varias carencias de micronutrientes, sobre todo en los países menos desarrollados.

Y es que, cada vez existe un mayor y más importante sustento científico que revela que una ingesta insuficiente de frutas y verduras es un factor de riesgo fundamental de varias enfermedades no transmisibles.

Así pues, ya lo sabes, este 16 de noviembre, convendría reflexionar y tomar cartas en el asunto para ser un poco más solidario y para mejorar tus hábitos alimentarios y de quienes te rodean. La población mundial, tu salud y la de las personas que más quieres… te lo agradecerán.

Por Juan Revenga
juanrevenga.com
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