“La educación, la política y la cocina forman parte de mi receta vital”

Mireia Ruiz

Mireia Ruiz recuerda con cariño su paso por el programa de televisión MasterChef 3, experiencia que le brindó conocer a muy buenos amigos y enfocar su trabajo, que hasta la fecha giraba en torno a la pedagogía y a la política en Murcia, hacia la cocina a través de su proyecto Cocinando Sonrisas, con el que trata de educar gastronómicamente a los más pequeños de manera saludable y deliciosa.

Cocina, política, pedagogía. ¿De qué manera crees que combinan en tu vida estos tres conceptos relacionados con tu trayectoria profesional?

Los tres forman una parte indispensable de mí. Me defino como una matrioshka porque al ser tan inquieta me implico en todo lo que me gusta y estoy compuesta de mil capas distintas (a veces creo que demasiadas). La educación, la política y la cocina son tres ingredientes que forman parte de mi receta vital, más que a nivel profesional, yo diría que a nivel personal. Si metemos todo en una coctelera y mezclamos la defensa de las causas justas, la educación como base de toda sociedad y la gastronomía como cultura y lo agitamos bien, el resultado es una pedagoga inquieta e inconformista, ‘educocinera’ de sonrisas y política defensora de las injusticias que disfruta con lo que hace y educa a pequeños y a mayores a través de la cocina de manera transversal.

¿Cómo definirías tu paso por MasterChef 3? ¿Cómo fue la experiencia?

Mi paso por MasterChef fue una gran sorpresa, algo inesperado. Hay días que no soy consciente de que participé de uno de los programas más vistos de la televisión. Supuso un antes y un después en mi trayectoria profesional y personal. Ser Mireia de MasterChef me ha servido para cambiar de trabajo, hacerme autónoma y poner en marcha “Cocinando Sonrisas”. Eso sí, cada una de las puertas las he abierto yo con mucho esfuerzo, tesón e ilusión y así lo seguiré haciendo. MasterChef fue algo increíble, duro, pero a la vez muy bonico. Me regaló una experiencia única y a día de hoy me siento una privilegiada. Si me tengo que quedar con algo del programa es sin duda con las amistades que forjé y que a día de hoy conservo.

¿Cómo definirías el estilo de tu cocina?

Mi cocina es como yo: me gusta hacer cocina creativa, inventar platos. Es un puzle compuesto de diversas piezas, sin un estilo concreto. Es inquieta y se nutre de la cocina de mi infancia que aprendí de mi madre y de mi abuela. También se nutre de los viajes que realizo, de experiencias personales y de ingredientes fetiche como el jengibre o el limón murciano, que nunca falta. Me encanta cocinar para los demás, disfruto inventando platos y deleitando con ellos a la gente a la que más quiero.

¿Qué alimentos no pueden faltar en tus menús semanales?

No pueden faltar las verduras y las frutas de temporada. Soy una fiel defensora de la cocina de producto y si es de la huerta mucho mejor. Las especias son mis imprescindibles.

¿Cómo ayudas a los peques a comer sano y de manera rica y divertida a través de tu proyecto Cocinando Sonrisas?

A través de talleres educativos y creativos, mediante la manipulación de diferentes alimentos y la explicación de las propiedades de cada uno, de su procedencia y de los platos que se pueden realizar con ellos. Todo ello en tono educativo, didáctico y divertido, elaboran recetas saludables donde ellos solos cortan, huelen y saborean. Prueban alimentos que en casa no toman y en muchos casos descubren lo buenos que están. Hacemos recetas coloridas, distintas y, sobre todo, muy manipulativas.

¿Cuál es la mejor manera de hacer atractivo un plato sano para un niño?

La mejor manera de hacer atractivo un plato para un niño o una niña es dejando que sean ellos mismos quienes lo elaboren y que a su vez le den su toque personal, creen y hagan de la comida algo divertido. Que no solo la vean como algo obligatorio y nutritivo, sino que la vivan, que disfruten con ella.

¿Qué te gusta de las naranjas y de las mandarinas? ¿Cómo te gusta tomarlas?

De las naranjas y de las mandarinas me gusta todo: su color, su sabor, sus propiedades, la cantidad de recetas que se pueden elaborar con ellas, etc. Lo que más me gusta es ir a la huerta a cogerlas y comerlas allí directamente con los naranjos y mandarinos alrededor, con los cerriches pegados al pantalón, con el olor a azahar, disfrutando del sol del Valle de Ricote y de la calma de la huerta. Es como mejor saben.

¿Qué receta recomiendas?

Una receta que me encanta hacer con ellas es el salmorejo de zanahoria.

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