‘Los niños deben entrar en la cocina para familiarizarse con los alimentos’

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Tomás García-Cayuela es un asesor gastrocientífico que a través de su cuenta de Instagram @elsaberculinario muestra recetas saludables y fáciles de hacer. Hemos charlado con él sobre las claves para conseguir que los niños coman saludablemente y sobre las cualidades de la naranja, fruta rica en carotenoides, provitamina A y flavonoides antioxidantes.

¿Qué plato no falla en tu casa?

Los platos de arroz son un clásico, pero no de tipo paella sino más bien arroces semi-caldosos. Siempre los hemos preparado así en casa, sobre todo el arroz que me enseñó mi abuela, el típico de pollo pero que ella le ponía unas gambas y unas almejas que salía riquísimo. Tampoco pueden faltar los platos de cuchara porque son muy completos e ideales, incluso para llevarlos al trabajo en táper. Con una buena combinación de ingredientes puedes tener platos muy saludables y saciantes.

Los zumos naturales son una buena fuente de energía. La mayoría tienen como base la naranja. ¿Qué propiedades tiene para que sea un ingrediente prácticamente imprescindible?

¡Y tanto que son una fuente de energía! Hay que tener en cuenta que en un zumo, los azúcares naturales de la propia fruta se liberan y, por tanto, se absorben más fácilmente. Por eso, siempre tenemos que priorizar el consumo de fruta entera al del zumo, porque además estaremos consumiendo la fibra y nos saciará más. No obstante, si nos apetece tomar un zumo de vez en cuando, podemos ponerle cualquier tipo de fruta, mejor si es todo licuado, para que también vaya la fibra.

Efectivamente, la naranja se suele poner en muchos combinados porque tiene un sabor suave y dulzón que va muy bien con la mayoría de frutas. Además, el toque de acidez puede resaltar o potenciar el sabor del zumo o licuado final. En cuanto a sus propiedades funcionales, recordemos que la naranja es muy rica en carotenoides, provitamina A y flavonoides antioxidantes, así que no hay que perderle la pista, y si nos la comemos entera, mejor que mejor.

¿Cuáles son las claves para que les guste a los niños una comida saludable?

Hay varias claves, pero la principal recae en los propios padres. Ellos tienen que dar ejemplo desde que los niños son pequeños. Si por ejemplo, no tomas verduras o no comes pescado, no pretendas que tus hijos lo hagan. Reconozco que en muchas familias con determinados hábitos, el hecho de “comer saludable” no es una tarea fácil, pero hay que ser perseverantes. Se pueden mezclar diferentes verduras en el mismo plato combinando colores, poner frutas “raras” de vez en cuando e incitar a los niños para que te pregunten sobre ellas, probar variedades de arroz, cocinar distintos tipos de pescado, etc. Y, por supuesto, meter a los niños en la cocina para que se familiaricen con todo el mundo de los alimentos, desde su compra hasta su preparación.

¿Qué diferencias encuentras entre los alimentos “bio” o “eco” con respecto a los convencionales?

En relación a los productos “bio” o “eco” hay que aclarar que son productos que cumplen una determinada legislación europea, la de alimentos ecológicos, que básicamente lo que marca es que no se utilicen ni pesticidas ni fertilizantes de síntesis, ni antibióticos ni transgénicos. Eso no los convierte en alimentos más sanos, seguros y saludables frente a los de producción convencional. En términos de seguridad alimentaria, tanto unos como otros tienen los mismos límites, por tanto, a la hora de su comercialización y consumo podemos estar tranquilos en todos los casos. Tampoco se han encontrado diferencias significativas en la cantidad de nutrientes que aportan unos y otros, e incluso en el sabor, ya que es algo donde intervienen muchos factores, incluidos los propios de cada persona.

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