Los detallistas, una parte de nuestra familia

detallistas

Se levantan cada día de madrugada para acudir a los mercados centrales u otros centros proveedores, se desviven porque nuestras naranjas estén disponibles para las familias a primera hora de la mañana. Forman parte de nuestras vidas, del universo sentimental y afectivo de nuestras ciudades y pueblos. Son los detallistas, una profesión entrañable y culturalmente tan arraigada como nuestras Naranjas Torres.

Ellos forman parte de nuestra gran familia. Son, de hecho, nuestra cara y nuestros ojos ante nuestros clientes, quienes cada día depositan la confianza en las naranjas y mandarinas que con tanto esmero cuidamos para que lleguen a las casas, a los restaurantes, bares y hoteles con todas sus propiedades.

Su trabajo aporta toda la vitamina C de compromiso y de conciencia de la responsabilidad que tienen en la cadena de distribución alimentaria y más aún en productos tan perecederos como frutas y verduras.

Además de una profesión es un oficio, uno de esos trabajos con alma que perduran durante generaciones y cuyo acervo de conocimiento y saber se va legado de padres a hijos. Es el asentador de toda la vida, una persona que forma parte del paisanaje de las ciudades y de la intrahistoria de cada uno de los vecinos del barrio. El último escalón de una cadena de esfuerzos y trabajo entusiasta y también es el primer eslabón, el más cercano.

Y en todo ese proceso hay un corazón que late para hacer posible que nuestras naranjas lleguen al punto de venta: los mercados centrales que abastecen a las ciudades cuando el sol duerme. Nuestro equipo de colaboradores en Mercamadrid, Mercabilbao, Mercabarna o Mercazaragoza son actores principales para hacer posible esta historia de compromiso de Naranjas Torres con la calidad, la salud y el bienestar.

La naranja es color, es sabor y es evocación de momentos. Es también ligazón entre el detallista y el asentador que convierte su noche en el día de todos los que podremos disfrutar del zumo mañanero o una pieza de fruta o verdura fresca con todas sus propiedades.

El valor añadido de nuestras naranjas al poder contar con tan buenos profesionales está en el trato personal y directo. En el mercado que abastece al vendedor y cuando éste atiende al cliente. En ambos escenarios, el trabajo, la dedicación y el compromiso son el sello distintivo. De mayoristas y detallistas que se desvelan, literalmente, para hacer que la compra de nuestras naranjas y mandarinas sea la más agradable de las experiencias.

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