Los belenes más chulos de la Navidad

Belén navideño

Es tan tradicional como la Navidad, más que el turrón, el mazapán o el cava. El belén, la recreación del nacimiento del Niño Jesús, es el decorado más costumbrista de cuantos acompañan a las fechas navideñas. La puesta en escena es tan variada como hogares hay en la cristiandad y alcanza hasta donde llega la imaginación. La tradición manda que se instale el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción.

Esta costumbre entrañable tiene tanta fuerza en el imaginario colectivo español que las asociaciones de belenistas se cuentan por miles en todo el país. Desde belenes vivientes hasta nacimientos a base de figuritas hechas con materiales reciclables, la gama es muy amplia.

Si se quiere dar rienda a la imaginación de los peques una buena opción es optar por crear nuestros propios belenes. Por ejemplo con telas y fieltro, tapones de corcho (los de cava para figuras de cuerpo entero), palillos y patatas para que los niños vayan construyendo las figuras. Por supuesto que se aprovechan los juguetes, desde caballitos a casas. Los garbanzos son geniales para la carita del niño Jesús. También podríamos pintar figuras sobre huevos. ¿Y qué os parece si ubicamos el Nacimiento en un cajón de naranjas y coronamos el tejado con hojas de naranjo? Pues quedaría de lo más chulo y creativo. Reproducir estos árboles en miniatura, y qué decir si tuviéramos bonsais de naranjos a mano, daría a nuestro belén un colorido y una plasticidad excepcional. Belenes creativos y divertidos.

En estas fechas son muchas las localidades que instalan belenes para animar las plazas y calles. En Meliana (Valencia) se monta uno de los más espectaculares: el belén de Roca, que toma nombre del barrio que lo alberga. Se trata de una representación con más de 6.000 figuras entre personajes y animales. Es uno de los más grandes de España en cuanto al número de figuras. Lo más logrado son los efectos especiales de luces y sonido para simular el paso del día a la noche, o la salida del sol, así como el canto de los pájaros o las nevadas.

Hay municipios que optan por representaciones de belenes vivientes. Es el caso de Buitrago de Lozoya (Madrid). A lo largo de un recorrido de casi kilómetro y medio se representan unas 40 escenas que recrean el nacimiento, así como escenas de la época. En Báscara (Girona), más de 300 actores aficionados representan cada Navidad el llamado Pesebre de Báscara. Tan tradicional como el belén viviente de Arcos de la Frontera. Esta población gaditana cuenta con la ventaja añadida de que su orografía, situado en un cerro junto al río Guadalete, ofrece escenarios naturales idóneos para esta representación.

De visita obligada es también el belén de carne y hueso que se representa en Sangüesa (Navarra). El llamado belén de Peralta y el Auto de los Reyes Magos es una tradición reconocida como Fiesta de Interés Turístico. Si estás de viaje turístico por Barcelona o vives allí no puedes perderte el belén del Bages, que se escenifica en el paraje Torres de Fals, en Fonollosa.

Para belenistas empedernidos hay una delicatessen absolutamente única: el Belén de Tirisiti, de Alcoy. Es la más antigua de cuantas representaciones del nacimiento se hacen en España en versión teatral. Es un espectáculo de títeres que se representa en el Teatro Pincipal de esta ciudad entre el 23 de diciembre y el 5 de enero. Su origen data entre 1870 y 1880, cuando tres empresas familiares recorrían con sus belenes de teatro de títeres la ciudad y la comarca.

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