“Las naranjas me hacen rememorar mi infancia”

las naranjas

Quien crea que es imposible convertir una afición o un entretenimiento en una profesión que te llene plenamente y te reporte éxito es que no conoce a Lucía Be. Esta creativa de las emociones abandonó el periodismo para dedicarse a la elaboración de sombreros y accesorios a los que da difusión, junto a su estilo de vida, a través de Instagram, donde ha conseguido que miles de personas se enamoren de sus diseños. ¡Ah! Y como buena valenciana, es una enamorada de las naranjas y de las mandarinas.

¿Con qué frases o definición de ti misma te gusta presentarte al mundo a través de tus redes?

Soy cuentista, ‘dibujanta’, diseñadora y sombrerera en mis ratos libres. Después de trabajar como periodista, lo dejé todo por amor y me vine a vivir a un pueblo perdido. En el cuarto de la plancha monté un taller clandestino donde cosía tocados y coronas de flores, dibujaba y escribía rollos en mi blog. Han pasado ya ocho años de todo aquello y lo que empezó en el taller de la plancha se ha convertido en una empresa. Somos ​ya ​diez personas en el equipo para sacar adelante todo esto: sombreros, accesorios, historias y cosas que hacen que la vida sea una fiesta.

¿Qué te aportaba el periodismo cuando te dedicabas a él y en la actualidad? ¿Cuál fue el punto de inflexión para decidir dejarlo y trasladarte a un pueblo perdido? 

​El periodismo me ha aportado muchísimo, me ha ayudado a entender un poco más el mundo, a saber escribir, a saber encontrar buenas historias y me ha dado doble ración de espabile que eso siempre es bueno. El punto de inflexión fue EL AMORE. Se cruzó en mi camino, me encandiló y me llevó al pueblo.

¿De dónde te viene el gusto por los sombreros para haber centrado tu profesión en ellos? ¿Ha sido difícil el camino del emprendimiento?

Creo que los sombreros me gustan desde pequeña y luego cuando fui creciendo e interesándome por la moda veía que se había perdido ese amor por los sombreros que sentían grandes musas como Audrey Hepburn o Brigitte Bardot. ¡​Si es que un sombrero arregla un bad hair en un momento! ​Emprender ha sido muy complicado. Yo monté mi tiendecita online y me lancé a este mundo sin saber nada y ahora miro atrás y pienso: ¡insensata!

¿Crees que la blogosfera y las redes sociales son una buena plataforma para hacer llegar a tus seguidores tus creaciones y tu estilo de vida?

Las redes sociales son, a día de hoy, fundamentales para mi negocio, ya que me han permitido contarle al mundo lo que soy y lo que hago​. Además, me han dado muchas alegrías: he conocido a personas que hoy en día son grandes amigas mías, he aprendido de otros perfiles cosas que me hubiera sido difícil de otra forma y me han hecho darme cuenta de que todos tenemos días malos, pero que entre todos se hacen más llevaderos.

¿Qué importancia le das a una buena alimentación saludable? ¿Es mayor esa dedicación desde que nació tu peque?

​Mucha, pero sin ser sumamente estricta. En casa comemos verdura y fruta siempre, y cada vez más, y gracias a las redes sociales he ido aprendiendo y formándome mejor en este ámbito. Sí que es verdad que me esfuerzo mucho más desde que soy madre: miro etiquetas, he eliminado alimentos, preparo menús, pero sin obsesiones. Si un día le doy chuches al niño o toca McDonald’s, tampoco me hago el harakiri.

¿Qué productos y platos no pueden faltar semanalmente en tu alimentación en invierno?

Ahora en esta época soy mucho de cremas caseras, que por la noche calentitas entran muy bien. Y, además, no me llevan nada de tiempo. Me gusta ponerles calabaza, calabacín, zanahoria, etc.

¿Te gusta tomar naranjas y mandarinas?

Soy de la terreta, ‘of course’. Me aportan energía y me hacen rememorar mi infancia con el típico desayuno de domingo con todos mis hermanos y mis padres, en el que mi madre nos preparaba un zumo de naranja a todos y desayunábamos sin prisa. Me gustan mucho en zumo, aunque cada vez más intento comerme la pieza sin exprimir para conservar todas sus vitaminas.

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