¿Quién rompe? Da lo mismo, mientras pueda ir a por la número 5, sin problemas. La bola de billar naranja resalta sobre todas las demás, por su brillo, por su color intenso, por su… ¿buen comer? ¿cómo es posible?

Vaya, sin darnos cuenta hemos quebrado la metáfora para hablar de lo verdaderamente importante: de Naranjas Torres, una empresa de tradición familiar que desde hace casi cinco décadas, cinco, como esa bola de billar que nos ha hecho distraer la atención del texto, ofrece las mejores naranjas del mercado, las más frescas, las más sabrosas, las de más calidad. Redondas, brillantes, intensas… como bolas de billar.

¿Cómo no me lo habías dicho antes de retarte? Jugaba con la ventaja de haber probado ese suculento fruto del naranjo. He sabido vigilar todo el proceso, desde el campo, desde la flor del azahar, hasta que llega a la mesa del comensal. Me gusta el billar desde siempre, desde que conozco Naranjas Torres, desde que sé como trabajan día a día, de sol a sol, para sincronizarse con la naturaleza y dar con los mejores frutos del campo.

El tapiz verde de la mesa de billar de los naranjos de Almenara, la savia cercana del Mediterráneo, el aroma omnipresente del mar, la sangre del azahar cuyo olor todo lo impregna, la imponente figura del naranjo y las terrazas de las que cuelgan los sueños de las generaciones que han conseguido dar con la fórmula de ese buen comer que da forma al calibre familiar, tradicional y fresco de las Naranjas Torres.

¿Quién rompe?
Partida nueva.

En Naranjas Torres aplicamos todos los procesos necesarios para asegurar la máxima calidad de nuestros productos.

Ponemos especial atención en el cuidado, el aspecto, el sabor, el nivel de maduración y los valores nutricionales de la fruta.

Para garantizar la seguridad alimentaria, cumplimos con las buenas prácticas agrícolas en materia de higiene, consumo y respeto al medio ambiente.

Todo ello bajo la supervisión y el trabajo de un equipo humano altamente cualificado.