La gastronomía como regalo

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Los obsequios tangibles están pasando a un segundo plano frente a los llamados experienciales. Ahora, agasajar a una persona ya no es solo cuestión de entregar un objeto como tal, sino de conceder la oportunidad de tener vivencias a guardar como recuerdos para toda la vida.

La gastronomía es un claro ejemplo de la evolución que se puede observar en este sentido, ya que su capacidad para despertar emociones se plantea como uno de los mejores regalos a realizar. Se trata, asimismo, de una opción que permite un disfrute compartido.

Por ello, cada vez son más los actores de los sectores como el turismo o la restauración que amplían su oferta facilitando que la cocina sea un detalle con el que sorprender a los demás. Las posibilidades, de hecho, se han ido multiplicando de un tiempo a esta parte. La intención en todo caso es proponer un acontecimiento que genere una conexión, estimule los sentidos y marque la memoria.

Por ejemplo, las alternativas que mejor aceptación están teniendo actualmente son:

– Comidas o cenas gourmet en locales de referencia, como son los regentados por chefs de renombre o los que cuentan con una Estrella Michelin en su palmarés.

– Desayunos personalizados que son entregados a domicilio en una fecha y hora acordada previamente.

– Catas de vinos o de cavas que también comprenden una visita guiada en la correspondiente bodega.

– Cursos gastronómicos en general, como de iniciación a sumiller o especializados en una tipología de cocina concreta.

– Lotes de productos con sellos de excelencia para preparar y degustar con comodidad en el hogar.

¿Qué os parece de esta tendencia? ¿Habéis sido agasajados de esta forma alguna vez? ¿Estáis a favor de regalar gastronomía? ¡Queremos saber vuestra opinión! :D

La fotografía ha sido obtenida de Flickr bajo licencia Creative Commons. Su autor es Stefano Mortellaro.
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