Fruta deshidratada, un nutritivo tentempié

Fruta deshidratada

A pesar de la gran cantidad de nutrientes que aportan a nuestro cuerpo, todavía algunas personas no han tomado conciencia de la importancia de tomar cinco frutas diarias.

Que no les gustan, que les da pereza comerlas o que olvidan llevarlas consigo para consumirlas en el lugar en el que se encuentren son algunas de las excusas que suelen dar a los ‘Pepito Grillo’ que se lo recuerdan a menudo.

Podéis estar tranquilos, tanto críticos como dejados, ya que tenemos la solución: fruta deshidratada. Este tratamiento surgió en España e Italia hace más de dos siglos para preservar los alimentos provenientes de África.

Los métodos de secado más utilizados son de manera natural al sol, por convección del aire, con secadores de tambor o rodillo o al vacío, en función del tipo de fruta que sea, de su volumen y de la cantidad de agua que contenga.

Pese a la creencia popular de que en ese proceso de extracción de agua, los alimentos pierden sus nutrientes, no es así y la mayoría continúa aportando sus grasas buenas, así como el omega-3 y el omega-6 original.

También sus vitaminas antioxidantes como la C y la E, que ayudan a la circulación sanguínea y a retrasar el envejecimiento, por no hablar de su alto contenido en zinc, que es un escudo natural para el colon, y de fibra, que alivia el estreñimiento y viene muy bien a aquellas personas que padecen de digestiones pesadas.

Además, se trata de un buen aperitivo para llevar a la playa, a la piscina o al trabajo para tomar entre horas sin comprometer la dieta y que ayuda a controlar la ansiedad y el apetito por su poder saciante.

¿Os animáis a probarlas? ;)

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