Érase una vez… la niña que merendó fruta

Nena comiendo fruta Naranjas Torres

Erase una vez una niña que, cuando llegó a casa de su abuelita después del colegio, se comió sin rechistar la merienda de fruta que le había preparado…

 

De acuerdo, sabemos que los cuentos son ficción y que suelen tener final feliz pero… ¿no os gustaría que se convirtiera en realidad y llegara el día en el que disfruten con una sabrosa ración de melón o una rica naranja? Pues se acabó tanto cuento. Toma buena nota de nuestros consejos para que los niños coman fruta… y fin de tanta historia:

 

–       Mi mamá come manzana. La familia, y sobre todo los padres, son un referente para los más pequeños. Los niños se fijan en los mayores y quieren imitarlos. Si ven en casa que se come fruta con frecuencia, acabará haciendo lo mismo que sus padres. ¡Predica con el ejemplo!

 

–       De expedición al súper. Llévalos al supermercado, hazles partícipes en la elección de la fruta y que ésta sea variada. Un frutero colorido con naranjas, plátanos, ciruelas y manzanas en la mesa del comedor, sin duda llamará su atención.

 

–       La máscara del kiwi. No es la última película de Antonio Banderas,  es la nueva forma de servir esta fruta para que pase más desapercibida a los ojos del pequeños. Prepárala en batido, con cereales, en modo de tarta, compotas, gelatina, mezclada con yogurt o añadiéndosela a comidas que le gusten. El niño disfrutará de la fruta (enmascarada) como nunca.

 

–       Imaginación al poder. A los niños les encanta hacer actividades con sus padres, se sienten importantes y protagonistas. Elabora platos divertidos y haz que ellos participen en su preparación. Si le ponen mala cara a un caqui, seguro que no se resiste a una mariquita con cuerpo de caqui, cabeza de sandía y pequitas de uva. Juega y crea con él todo un mundo de vitaminas.

 

Con paciencia y creatividad conseguirás que los más pequeños de la casa disfruten con la fruta, que tan importante es para ellos en su crecimiento. Prueba nuestros consejos y verás como “colorín, colorado, la fruta del plato se ha acabado”.

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