Cómo elegir las mejores naranjas en el supermercado

Naranjas Torres

El aspecto no es suficiente, o al menos no debe ser el único criterio que nos guíe a la hora de elegir las naranjas en el supermercado. En primer lugar hemos de saber qué tipo de naranja se recolecta y se distribuye en cada época del año, porque en la fase inicial de la campaña encontraremos la Navelina pero al final de ésta tendremos en el supermercado una variedad distinta, normalmente la denominada Valencia.

Más allá de conocer las distintas variedades y el momento en el que están en su punto más jugoso, el primer truco a la hora de elegir las naranjas en el supermercado es, claro, saber evaluar el aspecto. Presta atención al brillo y a la piel, que esté tersa, uniforme. En general, la naranja en su conjunto ha de estar prieta, porque eso significa que no ha extralimitado su periodo de maduración.

Siguiendo con el aspecto y la textura, siempre podemos palpar la naranja para detectar que la piel no sea demasiado gruesa, porque de ser así los gajos pueden estar más secos de lo recomendable. Si queremos verdadera frescura, hemos de recordar este truco: las naranjas con ramillete suelen ser muy frescas, seguramente hayan sido recogidas en las últimas 72 horas.

Otros dos factores a tener en cuenta para elegir una buena naranja son el peso y el olor. Si una naranja pesa demasiado poco probablemente sea porque tiene mucha corteza, de modo que los gajos serán pequeños y tendrán menos parte comestible. Por otra parte, al elegir la naranja, podemos pasarla por la nariz para comprobar que su olor sea a la vez fuerte y fresco. Ese olor es una pista de que estamos eligiendo bien.

¿Mesa o zumo?

Las naranjas son un excepcionalmente versátiles y se adaptan a recetas de todo tipo, tanto dulces como saladas. Caben de igual manera en una ensalada o en un postre de frutas. Incluso ofrecen la posibilidad de proporcionarnos diferentes usos, porque podemos utilizarlas como alimentos sólidos o como líquidos gracias a su zumo.

A la hora de diferenciarlas –y elegir bien– basta con saber que las destinadas para zumo suelen ser de menor tamaño, tienen un color naranja menos intenso y presentan una piel más fina y pegada. Por último, el ombligo está menos marcado y muchas veces tienen pepitas.

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