El alma de un sello de calidad

Naranjas Torres

Conseguir cada día durante casi 60 años que nuestras naranjas y mandarinas tengan la máxima calidad, en cuanto a calibre y propiedades nutritivas, no es fruto de la casualidad. Es el resultado de una obsesión: la de mimar cada uno de los eslabones de la cadena de producción y distribución para satisfacer plenamente a los consumidores.

En ese reparto de funciones para lograr que Naranjas Torres se haya convertido en un sello de confianza y excelencia no hay papeles secundarios, pero sí personas que ocupan puestos clave en el engranaje. Es el caso de los corredores y compradores, los encargados de seleccionar el producto en origen. Son ellos quienes constituyen el primer gran filtro de calidad. Personas anónimas que realizan el trabajo callado, discreto y farragoso de escrutar los campos, mantener una fluida relación de confianza con los agricultores y seleccionar el mejor producto para satisfacer las exigencias de una marca premium como la nuestra.

Se levantan antes que el sol para recorrer la geografía española en busca del mejor fruto y cuando empieza a amanecer están ya a pie de campo. Para elegir las compras, para supervisar las cosechas o la recolección. La de nuestros particulares ojeadores de naranjas no es una labor improvisada. Cada día se planifica con esmero el trabajo de la jornada siguiente cuando se está en plena campaña frutícola.

Hay que organizar los camiones en los campos, repartir las cajas, el pesaje, controlar la prelación de las variedades que se recolectan o demanda el mercado y distribuir y colocar a los collidors antes de comenzar cada jornada para lograr la máxima eficiencia y mantener los parámetros de calidad. Para ello hay que elegir a los más cualificados para que el corte de la naranja y la mandarina sea el más adecuado para la conservación del fruto y del árbol.

No es, desde luego, un trabajo fácil. No hay tregua. Cuando el resto de los mortales está de vacaciones veraniegas, nuestros agentes compradores aprovechan para iniciar el seguimiento del engorde de las naranjas y mandarinas de nuestros agricultores de confianza para garantizar que la producción será óptima cuando la campaña arranque en octubre con las variedades más tempranas.

Son muchas horas de dedicación precisamente para ser selectivos en las compras. El filtro es muy exigente para cumplir con los estándares de calidad. De hecho, solamente en torno al 10% de las visitas a campos para revisar la producción se sustancia con el cierre de un trato de compra.

La experiencia siempre es un grado. En este caso es decisiva. El perfil tipo de nuestros corredores es el de una persona profundamente conocedora del sector citrícola y con muchos trienios de experiencia. En sus manos, sus ojos y las relaciones de confianza que ha tejido con los productores se cimenta buena parte del éxito de Naranjas Torres.

Nuestro equipo de compradores en origen son, en definitiva, nuestra garantía de máxima calidad. Y a ellos queremos rendir tributo. Porque son el alma de una marca legendaria llamada Naranjas Torres.

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