Consejos para la resaca tras el empacho navideño

zumo de naranja

La Navidad es época de excesos para la economía doméstica y también para el cuerpo. Los abusos de las comilonas con familia y amigos suelen traducirse en kilos de más, dinero de menos, mucha fatiga y problemas digestivos. Por eso es importante que hagamos un esfuerzo para que la cuesta de enero no nos resulte tan empinada. Debemos ponernos ya a la tarea de aplicarnos con disciplina y método nuestras propias rebajas de calorías por estética, pero especialmente por salud.

Pero tampoco es conveniente que pasemos del asado grasiento y los dulces sin contemplaciones al ayuno absoluto. Los endocrinólogos coinciden en que el cuerpo no entiende que de repente la ingesta de alimentos se reduzca casi a cero. Así que nada de dietas drásticas.

De entrada se trata de reducir aquellos alimentos de los que más hemos abusado: el alcohol, los alimentos muy elaborados y procesados y los dulces.  De esta forma empezaremos a encauzar la solución. Desintoxicar está bien porque el PH se ha desequilibrado por el aumento de ácido en sangre debido al exceso de proteínas y grasas. Pero desintoxicar de forma pautada. No podemos caer en el error de abonarnos a las dietas depurativas como plato único, como tampoco acudir siete días al gimnasio en enero y dejar de pisarlo el resto del año.

Está bien, eso sí, tomarnos alguna infusión depurativa especialmente indicada. Por ejemplo, de hojas secas de alcachofa, una verdura que es protector natural del hígado y la vesícula.  Su carácter diurético ayuda a eliminar toxinas y previene infecciones urinarias y cálculos en el riñón y con su actividad depurativa combate el sobrepeso que va acompañado de la retención de líquidos.

En cuestión de alimentación, el inicio del año es un buen momento para sentar hábitos que de seguirlos diariamente notarás sus efectos saludables. Al levantarte, tómate un vaso de agua con limón en ayunas. Ayuda a eliminar las toxinas acumuladas durante la noche y, si el agua está tibia, es un fuerte combatiente del estreñimiento. Pese a su sabor ácido, el limón tiene un efecto alcalino en nuestro cuerpo.

En cualquier momento del día y en cualquier parte, siempre viene bien un zumo de naranja. Es un placer, un gusto y sienta genial al cuerpo. Ideal para las resacas de tanta fiesta y alcohol. Su alto contenido en vitamina C y fructosa ayuda al hígado a metabolizar el alcohol.

Intentemos comer más sano, con un menú equilibrado y realizar cinco comidas diarias para mantener el metabolismo activo y evitar llegar a las comidas con ansiedad

Hay que hacer ejercicio. Es una cuestión de salud. Necesitamos movernos para contrarrestar los excesos. Si hemos abandonado las rutinas de correr, nadar o hemos abandonado la bicicleta hay que recuperar esos hábitos. Y si no, incorporarlos a nuestra vida.

Conviene ir recuperando los horarios, las rutinas. En todo. El cuerpo es un reloj y no podemos ir cambiando la hora permanentemente porque acabaremos por romperlo.

En esa vuelta a las rutinas habituales, es importante el sueño. Dormir 7 u 8 horas para restablecer el equilibrio del organismo. Nuestras piernas y nuestro cerebro necesitan descansar.

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